Colombonoticias

Sección «Gran Fondo» – Presentación

En estos tiempos de aislamiento con motivo de la pandemia de Coronavirus, como apasionado de la Colombofilia que soy, me pregunté qué podía generar a modo de contribución al permanente enaltecimiento de la Paloma de Carrera Argentina, dotada de cualidades inmejorables en su genotipo y fenotipo, aspectos demostrados en los innumerables concursos que se llevan a cabo cada temporada, algunos sumamente exigentes y muy competitivos, donde verdaderas Cracks se distinguen al más alto nivel, de acuerdo a los estándares colombófilos internacionales.

Y evidentemente, enseguida se me vino a la mente la idea de crear este sitio, en el cual recopilar y abordar específicamente la especialidad «Gran Fondo», es decir, todo lo referido a aquellos concursos, campeonatos y clasificaciones diversas que engloban en general pruebas superiores a los 900 Km., de acuerdo a lo establecido en el Reglamento Deportivo Nacional de la F.C.A..

Si la idea me daba vueltas, la terminé de confirmar días atrás cuando mi amigo y último campeón provincial, el bellvillense, Gustavo Celiz, me pidió resultados de las cinco ediciones del Campeonato Abierto de Gran Fondo que tuve el honor de llevar adelante años atrás, y me señaló lo importante de que todo ese material estuviera disponible a modo de consulta en formato virtual.

El Gran Fondo es una verdadera pasión para muchos colombófilos argentinos. Me encuentro entre ellos. A los pocos años de iniciar mi periplo en el mundo colombófilo, seguí con gran atención los preparativos del concurso que marcó un antes y un después en la materia: la Gran Zapala, catalogada en aquella primera edición de 1998 como «El Barcelona Argentino». Recuerdo haber asistido a la sede de encanastamiento más cercana a Bell Ville, en Venado Tuerto, donde confluimos colombófilos de toda la zona. Inscribí 5 palomas, de las que recibí 2 en forma tardía. Si bien me quedó el sabor amargo de no marcar en tiempo y forma, aun así fue una gran satisfacción tomar parte de un evento que congregó a casi 1000 colombófilos, que inscribieron 9422 palomas, incluyendo las casi 1000 que fueron por la categoría de Fondo.

Al año siguiente, nuevamente las expectativas fueron altas, y en ese caso también inscribí 5 palomas. Se soltaron más de 7000 palomas a las 6:15 hs. del 20 de noviembre, presentándose una carrera dura y sumamente exigente. Desde Bell Ville fueron 50 palomas que debían recorrer 970 Km. La carrera era tan dificultosa que había transcurrido el día de suelta (sábado), los dos siguientes, y ninguna paloma había arribado a mi ciudad natal y muy pocas en el resto del país. No olvidaré jamás que en la cuarta jornada (martes) al acercarme a mi palomar a media mañana, me encontré con la 186016 en su posadero. Fue tal la emoción que le saqué la goma, y mientras corría al interior de mi casa aquella se me cayó entre las plantas del patio de mi abuela Luisa, tomándome unos cuantos minutos encontrarla y poder concretar la marcada en el viejo S.T.B. de 32 marcadas. Resultado: gané por vez primera una carrera a nivel local, y se trató ni más ni menos que Zapala. A nivel nacional clasifiqué 179º, un puesto al parecer poco atractivo, pero muy valeroso para mí ante un concurso muy duro. A los pocos días viajé a México para asistir al Campeonato del Mundo de la F.C.I., y ese aliciente de fin de temporada me sirvió para afianzarme en las charlas con tan buenos y apreciados amigos colombófilos que allí conocí.

Ya por entonces, recibía la clásica Pigeon Rit de Bélgica, Mundo Columbofilo de Portugal y algunas publicaciones españolas. Veía en ellas la importancia que le daban a los concursos de larga distancia, la mística que tenían –especialmente los Internacionales de Gran Fondo del Norte Europeo-, y como resaltaban a los ganadores en la tapa de sus ediciones, sendas notas periodísticas y fotos al detalle de las palomas triunfantes.

Todo ello fue suficiente para determinar esta pasión especial dentro de nuestra querida Colombofilia.

Con el paso de los años, mi rol en lo deportivo fue dando paso a la faceta dirigencial y organizativa, en los tiempos iniciales, a través de Alas Bellvillenses, luego en el marco del Circuito Colombófilo Interprovincial. En ambas organizaciones ocupé varios cargos directivos, alcanzando la presidencia en más de un período. Luego, en la propia Federación Colombófila Argentina, donde al momento de escribir esto estoy cumpliendo 10 años desde que ingresé por primera vez a su Comisión Directiva, alentado y apadrinado, en un primer momento, por el amigo Pedro Goldenberg.

El año 2006 fue decisivo en convertir esa pasión en acción dirigencial. Con motivo del Cincuentenario de Alas Bellvillenses, avanzamos a paso firme y en esa temporada organizamos el clásico desde Cataratas del Iguazú. Me tocó ser parte del convoy de 450 palomas, viajando desde Bell Ville hasta la Capital Federal recolectando palomas en las Bocas, luego cruzar en Zárate-Brazo Largo, llegar a Puerto Iguazú, largar, conocer apenas las Cataratas y regresar a Bell Ville. 3500 Km. de una experiencia inolvidable, acompañada por una gran difusión que pudimos hacer en medios de comunicación cordobeses como La Voz del Interior (4 apariciones de notas alusivas en una semana) y nacionales, en este caso, con la ayuda de un gran adepto al Gran Fondo, el amigo César Mascetti de San Pedro.

No terminó todo allí, sino que a los pocos años, iniciamos una experiencia inolvidable, los famosos Campeonatos Abiertos de Gran Fondo, introduciendo a través de ellos innovadoras modalidades de competencia, al menos en nuestro medio, porque en realidad lo que hicimos fue replicar métodos habituales en el Gran Fondo Europeo.

Fueron cinco ediciones, dos de ellas complementadas con el Ateneo Argentino de Gran Fondo (hasta ahora, el único campeonato “nacional” de la modalidad entre palomares de todo el país), con un permanente seguimiento y cobertura especial en el periódico que edité por entonces, “Argentina Colombófila”. Para la realización de esos certámenes, un total de 7 concursos especiales de Gran Fondo (Cataratas, Clorinda, Neuquén), fueron organizados directamente a través del Circuito Interprovincial o bien Alas Bellvillenses, todos con recepción de anuncios y cálculos on-line en colombonoticias.com.ar, hechos de forma “casera”, claro, pero no por ello menos útiles que lo que se ha ido perfeccionando felizmente en el tiempo.

Con posterioridad surgió la labor en el seno de la Federación para reformular y ejecutar el Nacional de Zapala, evento en el que llevo 10 años involucrado en su organización –y unos adicionales de cuando junto con varios colombófilos colaborábamos como receptores de anuncios zonales-, extensible a los demás concursos de la Federación, entre los que Obelisco mantiene su categoría especial de Gran Fondo, y la satisfacción de haber propuesto y que se aceptara, tras un Encuentro en Chivilcoy, la incorporación al calendario nacional de Curuzú Cuatiá, facilitando que La Pampa, el sur y sudoeste bonaerense tuvieran una fecha nacional en la modalidad de Larga Distancia.

A todo ello incorporamos los rankings de Doble, Triple, Cuádruple, Quíntuple y hasta Séxtuple Marcada en Gran Fondo, primero en Zapala, luego precisamente en Curuzú Cuatiá. En la tapa del primer periódico EL MENSAJERO que me tocó dirigir, allá por el año 2011, justamente incluí las imágenes de 4 ejemplares que en ese entonces tenían tres marcadas en Zapala. Los denominé “Ases del Gran Fondo Argentino”, palomas de Amilcar Saullo, Jorge y Gabriela Marón, Héctor Breccia y Adolfo Mariani.

También fue por propia proposición que en la reforma del Reglamento Deportivo del año 2016 se incorporó como categoría de Exposición Nacional la de Gran Fondo. Habiendo palomas con antecedentes deportivos sobrados en la materia, me pareció muy atinado que en las Expos se reflejara en una categoría específica, dándome una gran satisfacción que ejemplares de palomares reconocidos hayan ocupado los primeros puestos en la última Expo de Palermo.

Y por supuesto, en el marco de lo más reciente, las clasificaciones de Ases Nacionales cuentan en su estructuración con la categoría alusiva a la temática en cuestión, demostrándose una vez más el valor de la paloma de carrera argentina, que es capaz de volar largamente por encima de los 1000 Km., como por ejemplo aquellos ejemplares de la costa del Río Uruguay que año tras año retornan de Zapala, tras recorrer 1440 Km., ¡ni más ni menos!

En fin, hay mucho para escribir, del pasado, recopilado en mi PC y con el compromiso de subir a esta página, y mucho para comentar de lo que venga, que seguramente fortalecerá esta especialidad tan valorada en nuestro ambiente colombófilo y en el mundo entero.

Federico Arias

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