Campeonato de Gran Fondo 2010

Juan Carlos Lucchesi, flamante campeón 2010 de Gran Fondo

En una calurosa tarde de febrero, la cita periodística era en Arroyo Seco. Visitábamos a Juan Carlos Lucchesi, un colombófilo de esa pujante ciudad a la vera del Río Paraná, que desde hace años se dedica a la actividad, donde además ha ejercido varios cargos directivos, incluyendo su paso por la CD de la FCA.

Pero nuestro motivo era otro, el más importante en su carrera colombófila hasta el momento: haberse coronado como Campeón General en la segunda edición del Campeonato Abierto de Gran Fondo 2010,  que con dos palomas por concurso, tomó en consideración los siguientes clásicos de larga distancia: Clorinda, Cataratas del Iguazú, Neuquén y Zapala.

Si bien de los cuatro concursos, se tomaban en consideración los mejores puntajes obtenidos en tres de ellos, Juan Carlos se dio el lujo de ser el único que en las cuatro etapas, había logrado marcar sus dos palomas. Descontándole una fecha para igualar la exigencia con el resto de participantes (130 equipos), igual le fue suficiente para posicionarse por encima de los demás, secundándolo la flia. Taurizano de San Pedro, y el bellvillense Celiz.

Quisimos entonces, conocer sus apreciaciones de tal performance.

-¿En qué aspectos se basó para planificar su exitosa participación en el campeonato?

-He ido evaluando los antecedentes de cada concurso en años anteriores, y como señalaron los ganadores de los especiales que fue la preparación. Cataratas ha sido un concurso normalmente favorable a esta zona, la gané tres años atrás con un macho de origen Lietaer, luego hizo lo propio Moricone de La Emilia.

En su momento, Dangelo había triunfado con una paloma con huevos, y en 2006, también le pasó lo mismo a Colletti, que había enviado palomas con distintas variantes en el nido, y le fue bien. Y cuando gané esa Cataratas, organizada por Pergamino, había probado el sistema de incentivos. Entonces en esta oportunidad, apliqué esos métodos al palomar. Básicamente sumado a lo que uno ha podido leer de revistas europeas, tenía los machos separados de las hembras, alguna vez en la semana juntándolos, y antes de encanastarlos, ese día agregando la taza en el nido del macho. También al largar separados, cuando largaba las hembras a volar mandaba los machos a la división de las hembras, y estas a la de machos cuando bajaban del vuelo. Esto me permitía jugar bastante con las palomas.

En Clorinda, primer concurso, me fue muy bien. Tenía una hembra y un macho, enyuntados entre ellos, a los que ya les había sacado cría anteriormente, muy incentivados. Entonces los mandé a ambos. Las mismas dos palomas, las envié luego a Cataratas, y también respondieron perfectamente.
A Neuquén y Zapala, les tocó el turno de ir a dos machos, también en semi-viudéz. Los llevaba incluso a encanastar a la asociación, y en la misma caja iba la hembra de cada uno, para que hasta último momento estuvieran juntos, y luego me traía las hembras a casa.

Entonces la experiencia de usar estos incentivos creo que es más que positiva. Incluso leyendo la nota a Adrián Cipriano, que ganó desde Piedra del Águila, observé que señaló que su paloma ganadora estaba acasalada en la garita donde guarda el cereal.
Por algo los europeos lo usan desde hace tantos años, y hasta no conciben enviar una paloma a concurso sin incentivo. Basta leer la nota publicada de los Verkerk para ver como ellos trabajan, y como esto se replica en cada artículo de colombófilo de renombre europeo.

Hay que hacerlo con palomas de cierta edad adulta, para que lleguen a interpretar lo que uno les exige pero a la vez les propone. Usar la taza, tener pichones previamente, estar separados y a veces unidas con su pareja, son acciones que se llevan a cabo más fácilmente si la paloma ya es adulta, y con experiencia. Una paloma tranquila se adapta mejor que una muy nerviosa como son las jóvenes.

-En el caso de las cuatro palomas que Ud. utilizó para correr, ¿que edad tienen?

-La hembra que fue al norte tiene 5 años, el macho 4, y los dos machos que fueron al sur 3 años cada uno.

-Más de un lector argentino se preguntará con sorpresa: ¿Machos a gran fondo?

-Así es, a mi me han dado mejores resultados los machos. Creo que cuando la carrera se define en el día, o es una carrera de “puesta a punto”, como son los concursos sociales o de gran semi-fondo, las hembras son superiores. Pero tengo la impresión de que cuando el concurso es de dos días, o mucho más duro que aquellos, los machos responden. Además por la época en que se hacen estas competencias de gran fondo, la hembra se encela y es negativo, pone huevos y es negativo. En cambio si el macho se encela es positivo, no pone huevos. El único inconveniente es lograr que coma bien.

-Precisamente, ¿qué tipo de alimentación utilizó?

-Uso un sistema que algunos amigos también lo aplican. Aquí, cuando el amigo Robles ganó el Fondo del Circuito Alas del Paraná, en 2008, también lo usó, e igualmente Moricone en 2009 al obtener el mismo título. Básicamente, cuando los concursos son cada 15 días, se da un tipo de alimento la primera semana y unos días más, y otro tipo los últimos cuatro o cinco días antes del concurso. En esta última etapa, lo que se hace es eliminar las proteínas, porque su exceso posiblemente produce ácido láctico, el cual produce calambres en los músculos, y se concentra la mezcla en grasas e hidratos de carbono.

Previamente, en la primera etapa, suelo utilizar una mezcla comercial importada, que tiene arveja verde, arveja blanca, poroto, vicia, etc., en un 8% aproximado de la mezcla, que se compone principalmente de maíz y trigo, con un poco de arroz, y oleaginosas, que pueden ser el maní, el cártamo o la colza. En la segunda etapa, me concentro en el maíz y el trigo como hidratos de carbono, a veces usando también el sorgo blanco y mucho mijo, que aquí en Arroyo Seco ya los viejos colombófilos campeones lo utilizaban, al que se le reconoce la provisión de cinco aminoácidos, y en el cártamo como oleaginosa.

Y debo decir que doy a llenar, tanto a la mañana como a la tarde. Primero doy el maíz, solo, y luego el resto de las semillas.

De esta forma también generaba las suficientes grasas, buscando que la paloma las tuviera para no caer rápidamente en la metabolización de los músculos, al complicarse los concursos.

-¿Y el vareo diario?

-En esta oportunidad dí dos vareos, uno a la mañana bien temprano, separados machos de hembras, y a la tarde de nuevo, también separadas, aunque a veces las largaba juntas bien tarde y las dejaba estar un ratito en el palomar al bajar, como parte del juego que ya comentara. Esto al menos lo hacía dos veces por semana, y era a la tarde para que me resultara más fácil entrarlas al palomar, al estar oscureciendo. El tiempo de vareo normalmente era de una hora por la mañana, casi diría que estable, y regulaba el de la tarde, que podía ser de 35, 40, o hasta 45 minutos.

-¿Previamente envió las cuatro palomas a concursos de fondo como preparativos?

-En el caso de los machos que fueron al sur, corrieron desde Río Colorado un mes antes, que volamos 725 Km. Las del Norte, hembra y macho que fueron a Clorinda y luego a Cataratas,  previamente habían ido a Sunchales y a Arrufó, ambos concursos de trescientos y algo de Km., ganando a nivel local cada paloma uno de esas carreras. Esos concursos fueron unos 20 a 25 días antes de Clorinda.

-¿Y en el ínterin les hizo sueltas en ruta?

-Sí, piques de 60 Km. pero bastante antes de los concursos, diría que 10 días antes. La verdad es que apunté a que estén descansadas, sin importar demasiado si estaban muy excedidas de peso, porque busqué que tuvieran reservas para llegar, no importando si llegaban atrás, pero que llegaran seguras. Considero que el manejo de las reservas en grasas, más la incentivación sexual, son las claves para correr gran fondo. Se puede estudiar y aprender mucho de los holandeses por ejemplo, que vuelan en todos los Internacionales europeos más de 1100 ó 1200 Km. y en esto son expertos.

-¿Cuánto influye el palomar?

-Mucho, porque en él se sustenta el sistema de incentivos. Con el entusiasmo de este triunfo, más otras razones de índole particular, me he lanzado a construir un nuevo palomar. Y tuve la suerte de conocer el palomar de un grande como fue Mariano Aldazabal, en los años `80, primero su palomar viejo, y luego el nuevo al mudarlo a otro domicilio. Y en ambos, hizo el mismo tipo de instalación, que era ni más ni menos el que le había diseñado su amigo Van Tuyn, cuando estuvo ahí y dejó en Mariano a su mejor discípulo. Era un palomar con un pasillo y una galería en el fondo, donde guardaba las bolsas con semilla y tenía sus cosas. En ese pasillo, enfrentadas, tenía de un lado dos divisiones de machos, con nidales, y del otro, enfrentadas, las divisiones de hembras, con posaderos. De hecho él criaba luego en esos nidos. Entonces creo que era un buen modelo para seguir, porque las palomas se veían y encelaban. Es lo que trataré de hacer aquí.

-Y entonces se me viene la pregunta: ¿désde cuando es colombófilo Juan Carlos?

-La primera vez que anillé fue en 1968. Ya en los años `71, a `73 competía, y de allí seguí. Es decir, han pasado muchos años, he perdido y he ganado, pero siempre he tratado de ir innovando,

-¿Qué más aprendió de Aldazabal?

-Mucho. Primero que nada me pude proveer de varias palomas para reproductoras. En el transcurso de los años le compré 17 ejemplares. Recuerdo que con él aprendimos a curar. Usaba en esa época el Enectin, un jarabe rojo, que usaba para dar individualmente. El agua la tenía siempre con ajo, le agregaba sal, porque decía que atacaba el coccidio y la parte respiratoria. Y manejaba muy bien la contención de las tricomonas. En eso, uno marca la diferencia si las sabe tratar. Ya en los años `90, si leemos las Columbas de la época, en los viajes de un ex presidente de la FCA a Europa, lee que los campeones de allá se focalizaban en dos aspectos: vacunas, daban todas las posibles, y el otro aspecto eran las tricomonas, como morigerar su influencia. Pero nada de antibióticos, salvo que el veterinario lo indicara y recetara.

Por ello, estoy en contra de las curas preventivas, porque lo más probable, es que uno esté curando palomas sanas. Es difícil no hacerlas, pero hay que tratar de evitarlas. En receso deportivo, doy lo menos posible. Desparasito con ivermectina, doy mucho un combinado en el agua a base de ajo, cebolla, vinagre y sal, más o menos 7 cm. en un litro de agua. Vacuno desde ya, incluso dos o tres veces utilizo la de Paramixovirus.

En época de carreras, suelo curar tricomonas en lo posible en forma individual, con pastilla de Tinidazol, a veces con la de Ronidazole para variar. Para la respiración uso la Tilosina con muy buen rendimiento, combinada con la Oxitetraciclina. Pero esta última tiene el inconveniente de que se da en 10 días, entonces desde hace un par de años solemos aplicarla en la forma inyectable, en su versión de larga acción. Esto permite tenerla 5 días en sangre, y repetirla a los cuatro o cinco días, por lo que suelo darla antes de una carrera, y repetirla después de esta.

Junto con todos estos medicamentos, sí priorizo la protección del aparato digestivo, a través del uso de hepatoprotectores y estimulantes de las defensas. Suelo usar ácido tióctico y silimarina. Esta última es a mi entender fabulosa porque desintoxica y depura todo lo que puede producir un grano en mal estado, o un exceso de medicación, en tanto el ácido tióctico es reconstituyente. Como estimulante de defensas, doy un producto que combina complejo B, potasio, magnesio, levamisol, entre otros elementos, el Ribozim, que es una especie de vacuna oral contra la paratifosis. 

-Además de las palomas Aldazabal, ¿que líneas cultiva?

-En mi palomar hay tres líneas. Aldazabal como base primitiva, a los que agregué los Lietaer y los Matthijs, que llegaron a través de Oscar Dangelo y Horacio Watson cuando viajaron a Europa. Los Lietaer eran directos del palomar de él, y los Matthijs a través de Márquez Prats. A mi palomar llegaron con un trabajo formidable de José Bruno, que cruzó y sacó lo mejor de las viejas Aldazabal con estas últimas, mayoritariamente escamados. La paloma de Colletti ganadora de Cataratas que ya señalé, tenía un 50% de esa línea. En el palomar de Bruno hay varios Anillos de Oro de Circuito con ese origen. Eso es lo que tengo yo, pero a lo cual le aporté otras palomas de Watson, pero que tienen el mismo origen Matthijs, siendo azules. Recuerdo que Horacio trajo uno viejo, de 17 años, además de sus hijos, que ya no le gallaba, y me lo prestó. Lo tuve separado, con tratamiento, y me dio dos pichones, a los que luego crucé con los hijos de las que venían de Bruno, y así armo mi reproductor.

-Gracias por el detalle Juan Carlos. Pero siendo además dirigente, quisiera cerrar con sus opiniones respecto a la colombofilia argentina

-He tenido la suerte de haber estado 14 años en la Federación. En su momento me convocó Hiriburu, cuando asumió en 1996. Recuerdo que le llevé la idea del periódico El Mensajero, en su versión original de llegada a domicilio. Creo que la difusión de la colombofilia es fundamental, y ahora los foros son muy importantes. Hay que llegar a los socios. Por otro lado, concuerdo con lo que por ejemplo señaló últimamente el Sr. Volponi de Bahía Blanca, respecto a que la colombofilia va a crecer en base a las competencias con importantes premios. Porque creo que es difícil que se acerquen nuevos colombófilos para competir en el Social. Sale muy caro, y el rédito es bajo. Por eso hay que focalizarse en una colombofilia en la que no se necesiten muchas palomas, que sea más fácil tenerlas bien, correr especiales, sean buenas, y se de importancia a su preparación más que a los remedios a darles. El mejor ejemplo de que esto es posible es el mío. Con cuatro palomas, que realmente me superaron en mis expectativas, pude ganar un campeonato de gran fondo. Creo que menos sociales, y más especiales con una buena planificación, es el futuro.

-Nuevamente gracias, que sigan los éxitos.

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